Los fanfics no son nada nuevo y si no, que se lo digan a Cervantes

Desde hace algunos años se lleva escuchando mucho el término «fanfic» o «fanfiction», es decir, aquella historia hecha por fanes de algún libro, película, serie, etc. Algunos de los últimos taquillazos han sido fanfics: After, 50 sombras de Grey, Mi primer beso o A todos los chicos de los que me enamoré empezaron siendo la creación de alguien que utilizaba personajes ya conocidos por todos los lectores pero con un argumento distinto, desde una continuación o una precuela hasta otra ambientación completamente distinta (algo así como si cogiéramos Orgullo y prejuicio de Jane Austen pero añadiéndole zombies -película de 2016- o Romeo y Julieta en los 90 -que ya existe gracias a Leonardo DiCaprio, Claire Danes y el director de la película, Baz Luhrmann). Las autoras de los libros que posteriormente fueron adaptados al cine consiguieron se dieron a conocer en páginas como Fanfiction.net o Wattpad donde se publican gran cantidad de relatos y novelas de este tipo.

50 sombras de Grey empezó como un fanfic de la saga Crepúsculo

Sin embargo, no es nada nuevo.

Tenemos que remontarnos a hace algunos siglos, cuando el copyright y los derechos de autor todavía no existían para entenderlo bien. Las primeras leyes que existieron sobre este tema son del siglo XVIII pero la literatura lleva acompañando a la humanidad desde su nacimiento. De esta forma, tenemos cientos, miles de ejemplos de cómo autores tan reconocidos como Lope de Vega o Góngora ya escribían fanfics. Incluso La Eneida de Virgilio es, siglos después, una secuela no autorizada por Homero de su Ilíada (y con claras referencias e influencias a La Odisea).

Eneas huyendo de Troya en la Iliada (personaje muy secundario)
Eneas con Dido en la Eneida (y protagonista absoluto, tanto que la obra lleva su nombre)

Pero, sin duda, el caso más conocido, es el del Quijote. La primera parte de la obra de Cervantes tuvo mucho éxito. Fue un bestseller de la época y todo el mundo quería una segunda parte. Cervantes, en cambio, se negaba. Hasta que un día, alguien publicó una segunda parte con el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda. Un fanfic. Quijote, Sancho, Dulcinea y los demás. Y la gente lo leyó como si de verdad fuera la segunda parte, del mismo modo que habían leído un montón de historias sobre Celestina y su hija o del Lazarillo viviendo muchas más aventuras. No obstante, Cervantes se enfadó sin poder denunciar a nadie por plagio o por el uso de su obra y lo que hizo fue escribir una segunda parte «oficial» de El ingenioso hidalgo de la Mancha donde, incluso, se mencionaba la obra de Avellaneda para negarla. En esta segunda parte, y para evitar que alguien volviera a hacer lo mismo con sus personajes, mató a Spoiler Alert Don Quijote. Esta es la razón por la que solo hay dos partes y las dos escritas por Cervantes, que ya reclamaba la autoría y los derechos que esto otorgaba. Y por lo que ahora no se puede publicar un fanfic con los nombres de los personajes en los que están basados y hay que cambiarlos por otros como Hardin en vez de Harry, Zed en vez de Zayn o Anastasia en vez de Isabella.

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